Historia del fuego

No existe una única historia global del fuego: cada región ha desarrollado su propia relación con el fuego, moldeada por su papel en los ecosistemas, la cultura, las actividades económicas y el clima. Pyrosfera introduce la historia del fuego con una cronología de la región mediterránea ibérica, un paisaje adaptado al fuego donde éste ha sido durante mucho tiempo tanto un proceso natural como una herramienta humana.

Cronología de la región mediterránea ibérica

Al explorar esta historia concreta, Pyrosfera muestra dinámicas más amplias que son relevantes para muchas regiones propensas al fuego en todo el mundo. También propone el Manejo Integral del Fuego (MIF) como un enfoque para abordar y reducir los impactos negativos del fuego, mientras enfatiza que los caminos hacia el MIF deben fundamentarse siempre en los contextos ecológicos y sociales locales.

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~3.5 Millones de años – Presente

El fuego como perturbación natural

El fuego ha estado presente en la Tierra desde que las plantas colonizaron el suelo, hace unos 420 millones de años, consolidándose como una perturbación ecológica clave. En la Cuenca Mediterránea, la evidencia sugiere que el fuego ha influido en los ecosistemas durante aproximadamente 3.5 millones de años.

La actividad del fuego ha estado influida por múltiples factores, incluyendo el clima (mayor actividad de incendios durante períodos más cálidos), los niveles de oxígeno atmosférico y los tipos de vegetación.

El fuego ha moldeado los ecosistemas mediterráneos en distintos momentos y a diferentes ritmos. Las plantas han conservado rasgos de supervivencia como la corteza gruesa, desprendimiento de ramas inferiores, el rebrote y la germinación estimulada por el fuego.

El fuego en la región mediterránea contribuye a la biodiversidad, un mosaico heterogéneo en el paisaje y el reciclaje de nutrientes.

~1.5 millones – ~200,000 años

El fuego y los antepasados humanos

Los antepasados humanos aprendieron a usar el fuego para calentarse, protegerse y cocinar.

Utilizaban el fuego de maneras pequeñas y oportunistas, que podía afectar ligeramente la vegetación local.

~200,000 años – ~12,000 años

El fuego y los humanos modernos

Los humanos modernos (Homo sapiens) utilizaron el fuego para gestionar recursos e influir en los paisajes, p.ej., quemando matorrales para promover el crecimiento de plantas comestibles y mantener áreas abiertas para la caza y la recolección.

El conocimiento sobre el fuego se transmitía de generación en generación y se integraba en las tradiciones locales.

~12,000 – ~5,000 años

El fuego en la agricultura y ganadería tempranas

Los primeros agricultores y pastores utilizaban el fuego para despejar tierras, renovar pastizales y favorecer los cultivos.

Esto favorecía paisajes en mosaico que promovían la biodiversidad y limitaban los grandes incendios.

Siglo X – XX

El fuego en paisajes agrarios y pastorales

Las comunidades rurales, que vivían directamente de la tierra, utilizaban el fuego para mantener los paisajes abiertos y reducir la biomasa vegetal para necesidades de subsistencia, p.ej., despejaban tierras para el pastoreo o acceder a madera.

La gestión forestal tradicional (p.ej., silvicultura o recolección de madera para la calefacción y cocinar) ayudaba a reducir la acumulación de combustible en los bosques.

El uso del fuego se regulaba mediante costumbres y conocimientos locales, más que por autoridades centrales.

Los cambios en el uso del suelo, incluida la deforestación y la intensificación agrícola, aumentaron el riesgo de incendio al crear vegetación más inflamable, acumular arbustos y pastos secos y aumentar la continuidad del combustible en el paisaje.

Siglo XVI – finales del XIX

Supresión del fuego y cambios institucionales

El fuego pasó a considerarse cada vez más una amenaza para los bosques, la propiedad y los recursos económicos, a medida que más personas se concentraban en áreas urbanas.

La expansión de las instituciones estatales y la propiedad privada de la tierra impulsó regulaciones más estrictas y políticas de supresión del fuego.

El control centralizado reemplazó progresivamente las prácticas locales de uso del fuego que se habían mantenido durante siglos.

Siglos XVIII – XIX

El fuego y la Revolución Industrial

La expansión industrial y la agricultura mecanizada transformaron los paisajes rurales en todo el Mediterráneo ibérico, a medida que el uso de combustibles fósiles reemplazaba gradualmente la madera y el carbón como fuentes de energía.

La implantación de explotaciones forestales y la gestión más uniforme de los bosques reemplazaron los paisajes de uso mixto, alterando la continuidad de los combustibles y el comportamiento del fuego.

Mediados del siglo XX – Años 80

Éxodo rural y acumulación de combustible

El abandono rural a gran escala redujo el pastoreo, la agricultura y el uso tradicional del fuego.

La vegetación se acumuló, aumentando la continuidad y cantidad del combustible en el paisaje.

Los regímenes de incendio comenzaron a cambiar, con menos incendios, pero de mayor intensidad potencial.

Años 80 – Actualidad

Ciencia del fuego y gestión moderna

Los campos de la ecología del fuego, la modelización del comportamiento del fuego y el análisis de incendios se consolidaron y comenzaron a aplicarse ampliamente en el Mediterráneo ibérico, informando a enfoques más científicos para la gestión del fuego.

La gestión de los incendios se amplió más allá de la supresión para incluir el análisis del riesgo y la mitigación.

El conocimiento científico, la experiencia operativa y los saberes tradicionales desafían cada vez más los enfoques basados únicamente en la exclusión, que pueden ser contraproducentes al permitir la acumulación de combustible y causar incendios más severos.

1990 – Actualidad

Crisis climática e incendios extremos

El aumento de las temperaturas, las sequías y las olas de calor intensifican el comportamiento del fuego. Junto con la expansión de viviendas en áreas naturales y la reducción de la gestión del paisaje, esto está haciendo que los incendios sean más intensos y destructivos.

Los incendios extremos superan la capacidad de extinción y causan graves impactos sociales y ecológicos.

El fuego se ha convertido en un riesgo prioritario en la región mediterránea.

Siglo XXI – Actualidad

Hacia un Manejo Integral del Fuego (MIF)

El MIF surge como una alternativa a los enfoques clásicos de prevención y supresión de incendios. Reconoce el fuego no solo como un riesgo, sino también como un proceso ecológico y una práctica necesaria para los medios de vida locales, integrando tanto las dimensiones ambientales como culturales para mejorar los resultados de la gestión del fuego.

Combina las fases de mitigación, extinción y restauración, con una visión holística y a largo plazo.

Fomenta la integración de los conocimientos tradicionales y ancestrales sobre el fuego de las comunidades locales con la experiencia científica y operativa, como base para su fortalecimiento.

Exige un compromiso político más sólido y una gobernanza coordinada entre sectores.